Una cosa que no sienta bien, por ejemplo, es pasarte
con los currelas: está muy mal visto. En Sanfermin
hay cantidad de gente trabajando: los camareros, por
ejemplo, que tragan la de Dios; los vigilantes del
ayuntamiento, los basureros, los munipas, los pastores,
y otros muchos que curran para que nosotros podamos
sobrarnos a gusto. Un respeto.
Está muy mal visto todo lo que sea macarrear
en general: pegarse, por ejemplo. De hecho hay muy
pocas peleas para el mogollón que es. O peor
todavía: pasarse con el más débil
que tú, como personas mayores y niños.
La libertad sexual de las personas es también
un derecho que sigue vigente a rajatabla en Sanfermin,
por muy pasado que estés: para tocar un cuerpo
ajeno hay que pedir permiso. Te darás cuenta
cuando te caigan las primeras hostias.
También está mal visto pasarse con los
bichos: por ejemplo pegar a las vaquillas en la plaza.
A veces se ven verdaderas manos de hostias por esta
razón.
También te costará disgustos estropear
la propiedad privada y pública: romper bares
o mobiliario urbano, o lo que sea.
Echar mierda a tu alrededor está tolerado dentro
de unos límites, en la corrida de sol, por
ejemplo, es parte del espectáculo. Pero desde
luego no puedes andar volcando basura por la calle,
ni echándola dentro de un bar (lo hemos visto
hacer), ni meando o cagando donde te dé el
apretón. Además es que no hace ninguna
falta: está todo lleno de meaderos públicos.
En resumen: Si no jodes a nadie, puedes hacer más
o menos lo que quieras, por sobrado que sea.