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© Josu Pezonaga

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Trucos de Carmelo Orduña

Trucos de Carmelo Orduña para correr el encierro: El mayor peligro proviene de corredores que se cruzan en tu carrera y de mozos que caen al suelo.

Trucos

Cuando notes la presencia de la manada a 20 ó 30 metros trata de correr por medio de la calle y procura aguantar los codazos y empujones. Es el momento crucial y debes aguantar la tensión. No olvides correr por medio de la calle y mirando siempre adelante para evitar caídas. Pasados unos segundos observarás que ya no hay nadie a tu alrededor; puedes mirar atrás. Seguramente tienes un toro o un cabestro a tu espalda. A partir de este momento es tu responsabilidad lo que corras y cómo lo hagas.

Experiencias en otros encierros

Dice Carmelo, "He tenido muchas y diversas a lo largo de los años, tanto en Pamplona como en Tafalla, Tudela... Es importante asumir que correr el encierro conlleva unos riesgos que tarde o temprano vas a padecer porque es inevitable. Yo particularmente he tenido varios sustos como verme involucrado en dos montones en el callejón en los años 1994 y 2004. Además, en 1996 un toro me dio un varetazo a la entrada de la plaza de toros en el año. A consecuencia de los encierros he tenido diversas fracturas: me rompí la muñeca en Tafalla en 1997, el codo en Pamplona en 2002 y en 2004 los dedos del pié. Como podéis observar correr el encierro te deja secuelas y percances. Es importante asumir la realidad cuando te pones delante de un toro."

Mejoras en el encierro

Según la opinión de Carmelo, se podrían realizar mejoras en el encierro atendiendo a los siguientes argumentos: Se puede cuidar la estética en la indumentaria; Se debiera evitar la masificación con un determinado número de corredores por día y tramo; Se debe evitar la personalización del corredor. El corredor del encierro debe ser anónimo; Se puede recuperar la dosis de riesgo de antaño con menos cabestros en el encierro y con menos pastores. Éstos últimos han adquirido mucho protagonismo recientemente al doblar los toros que se quedan rezagados y se vuelven. Ésta tarea la deben hacer los propios corredores y no los pastores.