En Kukuxumusu no se felicita la Navidad, se felicita Sanfermin. Desde siempre, desde que allá por 1989 tres inconscientes (Mikel, Koldo y Gonzalo) llenaran las fiestas pamplonesas de camisetas con cornadas imaginarias, agujeros reales y rastros de sangre (pintada, por supuesto). Era el nacimiento de Kukuxumusu. Y se producía en Sanfermin, precisamente.
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Algunos, en un alarde de clarividencia e intuición, lucieron aquellas históricas y pioneras prendas por las fiestas de aquel año. Era un tiempo en el que la originalidad en el souvenir sanferminero no se había inventado y Kukuxumusu, pese a ser un término en euskara, sonaba todavía a "algo" japonés". Debido a la falta de previsión y a una ligera condición de novatos, se vendieron menos camisetas de las esperadas, pero la Fábrica de Dibujos, una idea aún en pañales, consiguió dar sus primeros pasos sin partirse la crisma.
Kukuxumusu consiguió recoger lo más característico de Sanfermin. Como un hijo -y al mismo tiempo amante fiel- la Fábrica de Dibujos se dejó arrastrar, como la fiesta, por conceptos como universalidad, locura, excentricidad, improvisación y, de manera especial, diversión en su interpretación más extrema y espontánea. Desde entonces, el maridaje sigue gozando de excelente salud. Los productivos amoríos entre Kukuxumusu y Sanfermin no sólo no han desaparecido, sino que, incluso, se han hecho más ardientes, gracias, sobre todo, a las mil historias que jalonan esta singular relación.
La parte más visible de este inagotable idilio es la colección anual de Sanfermin, pero no es la única. Por el camino quedan dos carteles de Mikel Urmeneta -director creativo de Kukuxumusu- ganadores del concurso convocado por el Ayuntamiento para anunciar de forma oficial las fiestas: uno, el de 1990; el otro, más reciente, el de 2004, en colaboración con la diseñadora de la marca Marta Coronado. Atrás quedan también las "desavenencias" con el consistorio en los primeros noventa, a cuenta de camisetas que podían o no podían hacerse, el nacimiento de los primeros toros azules, los novedosos y exitosos pañuelos, los ficticios encierros por el mar, por el aire o por la noche, pero, por encima de todo, quedan dibujos, hechos para participar en la fiesta, para convertirse en una parte de ella, para divertir a quien los lleva y a quien los mira.
Cada año, cada Sanfermin desde 1989, ha tenido su camiseta especial Kukuxumusu, hasta el punto de haberse convertido en un icono imprescindible de cada edición de las fiestas. "Diurna-Nocturna", "Castiella", "Surfermin", "Fauna", "Beeencierro", etc. forman ya parte de la lista de aportaciones kukuxumuseras a la inevitable indumentaria blanquirroja. A Sanfermin se le debe también una de las tres colecciones -verano e invierno son las otras dos- que cada año nacen de la trastornada mente del equipo de dibujantes de Mikel Urmeneta, y sobre Sanfermin trata la página web creada por Kukuxumusu en 1997: www.sanfermin.com, con más de dos millones de visitas al año y un contenido imprescindible para saber bucear por la Pamplona de principios de julio.
Por todo ello, y a pesar de que el número de camisetas vendidas al año supera el millón de unidades en todo el mundo y ya son minoría las de temática sanferminiaca, cada tienda de Kukuxumusu dispone de su rincón festivo, un reloj en el establecimiento de la Estafeta en Iruñea / Pamplona cuenta los meses, días y horas que restan para la juerga, los calendarios se hacen de julio a julio, y el fin de año se descorcha el 6 de julio. Por eso en Kukuxumusu no se felicita la Navidad, se felicita Sanfermin.