La cosa empezó hace unos años, yo creo que a consecuencia de una foto de Jim Hollander que salió en el programa de fiestas. Cuando acaba el pobre de mí, se va hasta la iglesia de San Lorenzo (donde vive el santo) y se deja el pañuelo y la vela en la verja.
En los primeros años, como con el riau-riau, no estaba muy claro si era una gamberrada o un rito, y el cura de San Lorenzo salía el día siguiente en el periódico quejándose de lo mucho que le costaba limpiar el suelo de cera el día 15 y tal y cual. Hoy la cosa es imparable y cientos de pañuelos y velas dan un color muy especial a la puerta de San Lorenzo. En cuanto se nos ocurra algo para lo de las manchas de cera seguro que empieza a salir en los programas.